No somos lo que pensamos. Es una verdad liberadora: los malos pensamientos son memorias de un momento terrible o desagradable, o manifestaciones de un futuro incierto. No lo que somos. Una vez establecida esta verdad de Perogrullo, se hace más fácil lidiar con aquellos que nos limita la mayor parte del tiempo: los pensamientos negativos.
¿Qué debemos hacer para sólo tener pensamientos positivos y avanzar con una mejor actitud ante la vida? La parte dura del asunto es que no podemos evitar los pensamientos negativos: tenemos que aceptarlos.
No sirve de nada ignorar la negativad de nuestra memorias o previsiones: son alertas del sentido de conservación con utilidad concreta. No vuelvas a hacer esto, No hagas esto otro, Prepárate para esto… Son necesarios. ¿Es necesario que nos produzcan ansiedad? Desde luego, pero podemos controlarla por el simple método de aceptar lo que nos dicen, tomar la enseñanza que implican, y seguir adelante.
Fuente | Bit Rebels
Imagen | La Guía












