El Mago es el segundo Arcano Mayor. Su número es el uno, la unidad, la totalidad, su aspiración. El Mago desea conocerlo todo, adquirir todo el conocimiento posible para doblegar a la creación a sus deseos. Es el opuesto a El Loco. Si aquel viaja sin equipaje, peso o compromisos, El Mago es aplastado por el peso de su deber, sus principios y su saber. Si El Loco Levita sobre el Mundo, El Mago está inmovilizado, dentro de su templo, intentando dominar a las cosas y los hombres y mujeres con estrategias y raciocinio.
En sus representaciones originales, a El Mago se le presenta como un relojero en su taller. Se inclina sobre una mesa donde hay un reloj abierto y sus piezas dispersas. El Mago desea dominar al tiempo, la dimensión ingobernable, pero quiere hacerlo con la Ciencia y la Sabiduría. Esa es su poesía, y esa es su tragedia: el Tiempo siempre vence.
¿Qué representa? A una persona manipuladora, cerebral, sabia, que la mayoría de las veces desprecia a los que considera estúpidos o inferiores, y sin embargo es alguien que se maneja por un estricto código moral y ético. El Mago puede hacer el Mal, pero siempre lo hará invocando a un bien mayor. Está ciego por la sabiduría, carece de la experiencia que nos humaniza.












