“La más bella astucia del diablo es convencernos de que no existe” aseguraba Ambrose Bierce en su Diccionario del Diablo, y sus palabras son la mejor introducción para entender esta carta. De entre todas las representaciones de este Arcano Mayor, El Diablo, el número XV, elegimos la de Dali, que nos parece la más certera sobre las bondades y las tragedias del Diablo.
En la representación de Dali, el Diablo es una figura hermosa y hermética (una sombra), que nos conduce al abismo enarbolando una promesa ilusoria: una mariposa (el símbolo de una falsa metamorfosis). El diablo es un seductor que, como Don Juan, destruye al objeto de su deseo.
Pero eso no es todo: el Diablo no lo sabe, pero hay una manos que le impelen también al abismo: el Diablo es un mentiroso tan entusiasta que acaba por creer sus propias mentiras, y sucumbe con ellas.
El Diablo es un Arcano que aparece para advertirnos sobre una oferta ilusoria, un hombre o una mujer que mienten o una relación avocada al fracaso, ya sea que la carta aparezca en su posición normal o invertida.
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