“Paciencia” es la palabra que, sin duda, define a los nacidos en este periodo, así como “perseverancia” y “equilibrio“. Las tortugas son amantes de la estabilidad, pero eso no significa conformismo, pues son capaces de hacer lo necesario y por el tiempo que sea para recuperar un equilibrio perdido, en sus vidas y en las de quienes les aman.
Las tortugas avanzan hacia sus objetivos con lentitud, pero innegables seguridad y perseverancia. Nada les detiene, ni la propia conveniencia, ni los consejos. Van despacio, pero de forma irreductible. No te pongas en su camino, a menos que quieras recibir una lección sobre el valor de la perseverancia y la voluntad.
Las tortugas valoran, por encima de todo, los valores que son intocados por el tiempo y los vaivenes de la vida: la ética, la moral, el bien común, la justicia…
Las tortugas suelen ser esos espíritus que consiguen los grandes cambios.












