Los nacidos bajo este signo no nacieron para tener un coche. Y de tenerlo, sólo quieren usarlo: nada de lujos, nada de complementos, nada de rines plateados o luces impresionantes. Un auto pequeño, con el mínimo uso de combustible, que regale con la mejor relación precio-kilometraje: ese es el coche que Capricornio puede considerar.
Así que en el coche de Capricornio todo en el interior obedece a un uso: el espacio está optimizado, no hay vestiduras elegantes… Y es muy probable que el aire acondicionado y el reproductor musical hayan sido sacrificados en aras de la economía personal y un menor impacto ambiental.
Consciente de sí mismo y de su influencia y efectos sobre el resto de las personas y del mundo, Capricornio no se permite lo que considera lujos dañinos, ni quiere ser ostentoso. De ser posible, cambiará su coche por una bicicleta.
Y será feliz, como otro lo son con el modelo del año.
Imagen | Motor a Fondo












